Too Cool for Internet Explorer

Peligro en las calles

CochecitoTengo carné de conducir desde hace muy poco poquito tiempo (fué a principios de este mes). Bueno, técnicamente, sigo sin tener el carné, solo tengo un trozo de cartón que pone algo del estilo de “Licencia provisional para conducir vehículos”. El definitivo espero que me llegue a casa en unos días.

Me ha costado lo mío, conseguirlo. No quiero ni saber cuanto dinero me he gastado en el cartoncito de marras. Y ahora me toca afrontar otro problema, peor si cabe, al del exámen práctico: Los coches “reales” . Resulta que después de tropecientas prácticas con el coche de la autoescuela (un Wolksvagen Polo azul marino con un enoooorme casco de moto rosa-que-te-quiero-rosa enchufado al techo, como reclamo propagandístico), no puedo conducir sin él.

He probado otros dos coches. El de mi padre (Un Nissan Serena, enorme) y el de mi hermano (un Citroën XSara Picaso). Que mal los he llevado, ambos coches. El Nissan Serena, al principio, ni siquiera le tenia tomadas las medidas. Ese trasto es enorme. E-N-O-R-M-E. Y el volante giraba demasiado suave. Y el cambio de marchas muy duro. Con el Picaso, el pedal del embrage parecia ir muchísimo mas duro, el asiento estar bastante mas abajo en relación con el volante, los espejos laterales tan pequeños que daban risa y no me gusta nada que los contadores estén a tu izquierda derecha, encima del cambio de marchas. No sé, los busco a través del volante, me parece lógico ver el velocímetro solo bajando un segundo la vista.

Me había hecho mío el coche de la autoescuela, y seguramente, lo hecharé en falta hasta que no tenga mi própio coche y me haya acostumbrado a él.