No podía empezar peor el día…
Ayer fué un mal día. Me pasé la noche en vela, y a las seis estaba en pié, para poder coger el coche a las siete y plantarme en Girona (desde Palamós) a las ocho para ir a trabajar. Así, sin quererlo ni beberlo, me estaba yo medio dormido en la carretera. No sé como no me maté, pero por suerte, no pasó nada.
Estuve todo el día de un humor de perros. Pero de perros rabiosos. Sin apenas dormir, con la cabeza doliéndome un montón. Por la tarde podría, pero no me fuí a dormir. Soy de los que creen que es mejor no dormir fuera de horas, porque luego no puedes dormir cuando toca. Prefiero estar muriéndome de sueño toda una tarde e irme a dormir a las 10:30 que ir a dormir de 6 a 9, despertarme para cenar y luego intentar volver a conciliar el sueño.
Pues eso, me fuí a dormir tempranito, esperando despertar mejor esta mañana. Puse el despertador a tres horas diferentes (”7:10, buenos días!”, “7:20, despierta de una vez!” y “7:35, quieres hacer el jodido favor de despertarte, vago de mierda?”). A las siete y diez me despierto y estoy próximo al 100% de rendimiento. Me desperezo en la cama mismo y… ya la tenemos liada. Tirón del copón en la pierna izquierda.
¿No os ha pasado mucho que uno de los gemelos de tu pierna se te sube encima del otro? Dios, que dolor. Entre las 7:10 y las 7:20 me he estado cagando en todo, intentando que me dejara de doler. Entre las 7:20 y las 7:35 he estado en estado semicomatoso, sin mover la pierna, esperando a que… bueno, no sé a que coño esperaba. A las 7:35 me he vestido y he ido a trabajar, sin ducharme y despues de pasar mas de media hora sudando a mares por culpa del dolor.
Dios, dolores en la pierna, mal humor basado en el sarcasmo, afeitado pésimo… me falta cobrar lo que cobra el tío, comprarme un bastón y engancharme a la bicodina.


